Educación

Los analfabetos del siglo XXI son los que desconocen como aprender dice el futurista Alvin Toffler en referencia a la pedagogía en educación. La condición creativa forma parte de todas las personas, pero necesita apoyo exterior para desarrollarse, como los mandalas, semillas sembradas en terreno fértil. Es tener iniciativa, ser actor de la propia vida y participante en la de los demás.

Esta condición es necesaria en quien necesita estímulo para su expresión creativa en un entorno pedagógico educativo. Cuando estamos abiertos al aprender abrimos una puerta que nos ayuda a vivir de mejor forma y los mandalas son ideales para este proceso.

Tradicionalmente la educación se orienta a la corriente analítica, los procesos pedagógicos siguen una lógica definida. Se trabaja el hemisferio cerebral izquierdo que procesa la información verbal. Pero se ha dado poca importancia al hemisferio cerebral derecho, el creativo que se dedica a la síntesis y a combinar las partes para formar un todo por medio de imágenes. La neurociencia para entender el funcionamiento cerebral ha determinado la importancia de estas prácticas para su aplicación en pedagogía, en este caso, con mandalas.

Encontramos muchos estudios referidos a la neuro-pedagogía en que se establece el valor de integrar estas capacidades cerebrales por medio del mandala en la educación. La estructura de evolución creativa de cada persona en el arte se relaciona con sus experiencias y su desarrollo.




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